Y a veces llegan esos momentos en la vida en los que mirás para atrás y ves como cambió tu vida, como se separaron algunos caminos, como se fueron yendo todos con el paso de los años.
De repente estás cerca de los dieciocho y las risas de la infancia no se escuchan más, las noches de pijama party con tu mejor amiga ya no sabés si son un recuerdo o te las inventaste. De repente no sabés si alguna de todas esas personas fueron reales, las imágenes borrosas y las noches buscando quién sabe que cosa.
De un día para el otro pasan estas cosas, sin darte cuenta estás ausente la mayoría del tiempo, el pibe ya tiene ocho y apenas si sabe como suena tu voz que no sea para quejarte. Y la tipa.. bueno, es increíble como se diluyen hasta los lazos más fuertes. Todo lo que creés eterno puede durar menos de lo que pensás.
Y entre vos y el mundo el abismo crece cada día más.
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