De repente apollar la cabeza en el respaldo, fue como sobre una fina membrana de vidrio.
Y de repente todo ese tiempo que se había pasado en cámara lenta, se desató en menos de un segundo en un brusco fast forward, y todos esos pequeños fragmentos de vidrio tomaban forma de dudas, de hartazgos, de suplicios, de miles de palabras que jamás había conocido, pero estaban ahí. Estallando contra su pelo en un cerrar de ojos.
De repente un calor más fuerte que del mismo Enero, de repente un sofocamiento más sofocante que el mismo subte en hora pico, le abrazaban todo el cuerpo. Y estaba ahí, con todas esas palabras desarmándose, volando hacia delante, pero sin abrir los ojos. Como si la respiración se hubiera escapado entre todos esos vidrios o como si en ese fast forward-avance rápido en el cual las respiraciones no se notaran dejara de existir, el cuerpo ni se comprimía ni se dilataba, ni inhalar ni exhalar, solo las luces que brillaban en el tejido del párpado, que bailaban y temblaban de emoción.
Sería de verdad la liberación? Sería finalmente el estallido de todas esas puertas trabadas con muebles del otro lado? Sería que por fin esos brazos gastados se cansaron de hacer presión y empujar hacia el otro lado las paredes movedizas, será que finalmente Atlas abandonó al mundo, dejándolo rodar de su espalda, bajar por su cuello y caer a quién saber dónde?
Pero Atlas, ay si Atlas liberaba su peso, ese mundo entero a dónde iba a parar? Cada tanto lo imaginaba tan fuerte que parecía real, pero nunca había sentido las astillas transparentes rozarle así la cara.
De todas formas ni ella ni él ni ningún alterego o pseudónimo estaba al tanto de lo que esto significaba. Podría estar soñando, podría estar conectado a una máquina, podría estar sucediendo o bien podría ser el delirio de alguna fiebre por encima de los 40º
Eran canciones, eran caras, eran cuentas, eran distintos tiempos verbales los que más concientes eran y no comprendían que hacían en el exterior.
Pero después de un rato de haber hecho su magestuosa aparición y quedarse decorando la escena, empezaron a disiparse. De a dos, de a tres, de la mano o apartándose despacio, se escondieron detrás de las paredes para poder recorrer un poco más fuera del alcanze de ese par de ojos que seguían titilando.
Y pasó lo que pasó. Cuando Atlas abrió los ojos esa bola gigantezca, que de tan cerca solo se apreciaba plana, seguía como cocida a su espalda. Y cuando ella abrió los ojos ya había bajado del subte y no estaba en Enero, no estaba más que sosteniendo la cabeza en un respaldo un tanto pegajoso, y con tan solo clavar sus ojos abiertos en la ausencia de luz, que reflejada en los elementos se transforman en colores, entendió: A veces mis pensamientos necesitan vacaciones de mí.
1 comentario:
entonces yo digo:
em, no se, me dijiste q te critique...
el texto tiene mucha textura, un ambiente renacentista que lo caracteriza en casi toda su composición, tiene un cuerpo ligero pero un timbre fuerte y vibrante, como.... ah re cualquier boludez decía (?)
jaja, ya te dije por msn, no se (?)
:P
un beso...
PD: si, te hace sentir extraño cuando lo lees, no sé.
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