No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia, no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar si todo es una foto o vá al ritmo de un tic-tac (o vá al ritmo de un tic-tac). ¿Pero qué diferencia hay? Si de la conciencia no nos podemos librar. Esa guía innata y leal que vos bien sabés, no siempre podemos respetar. No siempre podemos.

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jueves, 13 de mayo de 2010

Deh, ojalá esas conversaciones y situaciones que me imagino fuesen realidad. ¿Tan complicado es? ¿Tan complicado es decir lo que uno VERDADERAMENTE siente?
Decir las cosas es fácil cuando sabés que la respuesta del otro es la que querés escuchar. Y sí ya sé yo hago lo mismo, pero no sé, de todas formas me molesta me gustaría poder ser totalmente sincera, totalmente yo, y sin embargo siempre estamos reprimiendo cosas por miedo, tal vez, por vergüenza, por lo que carajo sea.
Tal vez sea yo sola la que tiene miles de pelotudeces acumuladas en la cabeza, pero siento que no puede ser que empieze y termine todo ahí. Que no hayan comentarios acercadé, que ni se diga, que ni se piense, que ni exista. Como tampoco deben existir ciertas otras cosas porque es todo perfecto, porque estamos perfectamente conformes con todo y no hay ni una sola palabra más que decir.
Y en el colectivo volviendo de Adrogué las palabras son mucho más exactas, mucho más directas, pero no tengo idea de como sonarían.
¿De verdad no tenemos nada más para dar?

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