Si te explicara no entenderías.Vómitos verbales y etcéteras.
Nunca entendí como se desarrollaba éste procedimiento ni cuando sucedía, nunca lo supe detectar porque en realidad nunca antes lo había comprobado.
Que las palabras te las tragás junto con pastillas que simulan ser para la cabeza para la panza para la espalda para la uña para la conciencia para los ojos inchados, pero finalmente no son más que para el rencor y el silencio, el silencio.
Y se van hundiendo y vos te creés que finalmente se evaporaron porque tiene que ser algo poético y armonioso, entonces la única manera de que desaparezcan es que se evaporen o.... se escapen por tus orejas mientras dormís.
Pero no, aunque te aprietes los ojos con la yema de los dedos bien fuerte sabés que es algo acumulativo y se te van formando cálculos, cálculos en el estómago y en la cabeza de discursos guardados, los gritos se transfieren de tu boca a todos tus sueños, en cada imagen y con los puños cerrados te sacás todos esos pesos de la espalda.
Entonces ya cuando ponés la cabeza en la almohada y después de pensar un tanto, sabés que le vas a gritar y le vas a ganar.
Pero en cambio cuando se te juntan y tropiezan todas las palabras en la boca, ¡glup! las mandás para adentro, largás solo las que te ganaron de mano y un par de golpes a la pared para demostrar que sos muy ruda.
Escribís lo que después borrás, porque creés olvidarte o creés que no es tan reelevante.
Después vas al colegio y sos una hueca, la vez a ella y sos tan tonta y tan inocente y tan ayyy, que tierna, sos tan espontánea celes me encanta tu manera de ser!
Los ves a tus amigos y te creés muy hombre, nota mental: deberías superar tu problemita con la sexualidad.
Llega la hora de volver a casa y vas mutando de ése fluorecente a ese.. gris.. marrón apagado que se consigue con la mezcla de todas las témperas que sobran.
Y entonces te peleás y la expresión d etu boca jamás va a elevarse más de medio milímetro, excepto que pienses en... pero no se puede pensar mucho vivimos en un tupper
Y finalmente lo mismo de todos los días
el choque y las palabras que pensás que se evaporan pero cada vez te llenan más y se aproximan más al límite de tus labios.
Como los cerrás fuerte, llegan hasta tu cabeza y te la parten al medio. Vuelven hasta la garganta y algunas quedan anudadas ahí. Ahora hasta la nariz y uff te duele. Te pica. Alergias psicológicas diría. Y finalmente hacen presión por tus ojos, entre el globo ocular y el párpado. Pero no son palabras lo que salen.
Siempre termina de la misma manera pero ésta vez la papelera de reciclaje se llenó y no habiendo más cupo salieron una pegada con la otra
cuál pañuelo de ilusionista, uno y otro y otro y otro y de la vergüenza te olvidás.
Te encontrás con notas viejas, - ¿te acordás de cuando..?wow!- . Y fracciones de conversaciones también, cuando dijiste que, cuando te escuche, cuando ví, cuando fuiste cuando viniste.
Y lo que hiciste mal, sin querer herirte, toda la ausencia que hay mezclada con el exceso de contacto.
Las ausencias de otros que no te esforzás en suplir y la manera en que vos generás que yo me aleje siempre un paso más.
Finalmente quedó en nada, pasamos de un 100% a un 50% y tal vez en unos meses vuelva a desbordarme de reproches, de vacíos, de fantasmas.
Ahora debería tomarme el ibuevanol, el ibuprofeno, la de los nervios, y por qué no unos pepinos para estas cosas que traigo por ojos
Me faltó aclararte que me hace mal tu desequilibrio, que las diferencias que en mí aceptás son insignificantes a comparación de las que yo tengo que dejar pasar en vos, porque vos sos el ejemplo y yo el resultado
No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia, no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar si todo es una foto o vá al ritmo de un tic-tac (o vá al ritmo de un tic-tac). ¿Pero qué diferencia hay? Si de la conciencia no nos podemos librar. Esa guía innata y leal que vos bien sabés, no siempre podemos respetar. No siempre podemos.
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lunes, 15 de marzo de 2010
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