Todos los días, siempre antes de dormirme imagino muy fuerte que estuvieras conmigo y poder abrazarte y dormirme con vos.
Despertarme y que sigas estando, despertarme y que sea de verdad despertarme y darte un beso.
Pero no, no estás, abrazar la almohada no es lo mismo abrazar tu osito tampoco, imaginarte mucho menos; no hay nada que quiera más que estar al lado tuyo a cada momento.
Pero no estás, y te necesito conmigo.
No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia, no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar si todo es una foto o vá al ritmo de un tic-tac (o vá al ritmo de un tic-tac). ¿Pero qué diferencia hay? Si de la conciencia no nos podemos librar. Esa guía innata y leal que vos bien sabés, no siempre podemos respetar. No siempre podemos.
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sábado, 16 de enero de 2010
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