No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia, no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar si todo es una foto o vá al ritmo de un tic-tac (o vá al ritmo de un tic-tac). ¿Pero qué diferencia hay? Si de la conciencia no nos podemos librar. Esa guía innata y leal que vos bien sabés, no siempre podemos respetar. No siempre podemos.

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Los codos sobre las rodillas.
Con mis dedos formo un círculo, encierro y aprieto mi muñeca izquierda.
Repito el procedimiento con la derecha.
Unos candados. Desorden, peluches y alcohol. Aerosoles y guardas de animalitos.
-Es vergüenza.
Tan firme que casi puedo escucharme la voz.
-Es miedo, vergüenza, inseguridad.
No me dejo querer a alguien, yo no me dejo no me dejo no me dejo. No tengo ese derecho.
Quién soy yo para... no.
La mirada en un punto indefinido, nublada.
Hoy al rededor de las 2 a.m. lloré.
Hay mil cosas que no me permito; no las merezco ni tengo derecho de ser, hacer, sentir o decir.
Inferioridad de condiciones : algo así es la cosa.
No puedo contra eso, me gana, porque tengo razón y no tengo argumentos para discutirme, menos que menos para cambiar mi postura.

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