No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia, no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar si todo es una foto o vá al ritmo de un tic-tac (o vá al ritmo de un tic-tac). ¿Pero qué diferencia hay? Si de la conciencia no nos podemos librar. Esa guía innata y leal que vos bien sabés, no siempre podemos respetar. No siempre podemos.

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martes, 20 de octubre de 2009

Voy a esperar para invitarte a pasear
Voy a esperar para invitarte a pasear
Voy a esperar para invitarte a pasear
Voy a esperar para invitarte a pasear
Voy a esperar para invitarte a pasear
Voy a esperar para invitarte a pasear

Ya no sé si es reflejo, si es obsesión si es emfermizo si es algo casi tan bizarro como el síndrome de estocolmo y no me importa porque ya no sé cuando se me va a pasar.
No es mi culpa no es culpa mía y juro que quiero invitarte al cine, a cenar a un restaurante y pedir el Champagne más caro que haya.
Regalarle todo lo que sepa que le guste, llevarla a pasear siempre a un lugar distinto.
Y no creo que sea por ella, ella en sí, si no el lugar que mi mente enroscada le inventa.
El peor, el peor de todos, en ese la ubica.
*Sé que es la necesidad de plasmar miles de cosas en alguien.*
No me importa quién lea esta entrada, carajo, me lo quiero sacar de la cabeza Micaela vos sabés-
Lo peor es que lógicamente estos sentimientos deberían (y deben,(y son) en el fondo) ser dirigidos a otra persona.
Pero es imposible, es inaccesible, el tiempo sigue pasando y las paredes siguen estando de por medio por ende la de más arriba inventa nuevos problemas nuevos (R) já.


Es tan claro que el poco sentido que tiene escribirle a esa persona es para hacerme la contra hacerle la contra hacerte la contra encerrarme mentirme y buscarme una excusa y hacerme y hacerles y hacerte creer que no. si no blanco negro gris CRISIS

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