¿Qué carajo querés de mi?
¿Por qué me asfixiás de tal manera, por qué me sometés a tus palabras, por qué no puedo pararlas a tiempo?
Qué te lleva a hacerme sonar el teléfono, que es lo que tanto te gusta de Manipularme
Que tan poco fuí, que me salteás, que aleatoriamente el peso cae sobre mí y otras quinientas veces sobre alguien más fuerte.
Vas y venís, no te imaginás el asco que me dás, las ganas de salir corriendo.
Me dás todas las palabras juntas y no alcanzo a leerlas.
No entiendo, no entiendo cuál es tu juego, no entiendo tu cinismo, no entiendo por qué estás tan enferma.
Tu voz ya me altera, tu manera de emplear las palabras y ver lo que se avecina.
Y ver lo que estás por decir, sabés como generar esa tención antes del golpe.
Por qué todavía es golpe, por qué.
Por qué no me dejás, por qué no desatás todos estos hilos mal mezclados, por qué de una vez no podés con vos misma, por qué me incluís en tu desorden barato, por qué.
Para qué tu histeria, para qué, no la quiero.
Y odio cuando me pregunto en qué parte desaparezco y en qué parte cuento.
Y odio cuando sos inmune, y odio no poder lastimarte hasta anularte,
Y odio que me des tanto de que hablar y tan poco para respirar.
Buscás exactamente esto que provocás, buscás desestabilizarme, buscás conformarte con mi desagrado, el mismo que generás solo amenazando mi orgullo, tal vez hiriendolo un tanto.
Buscás que no pueda soportar escucharte hablar de otros, y no terminás de entender que es tan solo una reacción insitintiva el odio que me das,
y no terminás de entender que si no empujaras de allá, nunca me traerías hasta acá.-
Pero pensás seguir toda una vida así, conformándote con ser una molestia en el camino.
¡Qué patético!
No hay comentarios:
Publicar un comentario